SAN PEDRO

La Plaza de San Pedro, en Roma, es un lugar estratégico y mágico. Esta plaza tiene, en el centro, un obelisco egipcio que estaba en el circo romano y que es un punto de atracción de energía solar y cósmica. Este obelisco tiene una esfera en su cúspide, que guarda fragmentos de la Cruz de Jesús como reliquia; esto lo convierte en un poderoso talismán que se suma a las fuertes radiaciones de todo el conjunto, incluyendo las que están dentro de la basílica. En esta plaza también se encuentran las estatuas de san Pedro como Padre de la Iglesia, con las llaves, y de san Pablo. Arriba, en la cornisa de la fachada de la basílica de San Pedro, observamos a Jesús con Juan Bautista, san Andrés y luego, a los lados, diversos santos.
Es muy importante mantener la energía de los fundadores a través de sus estatuas en piedra, que actúan como receptores. No por casualidad, el Templo Etérico de la Arcangelina Fe se halla sobre la cúpula del Vaticano. San Pedro simboliza la “Fe” la cúpula del Vaticano. San Pedro simboliza la “Fe” y se encuentra enterrado debajo del baldaquino de la basílica de San Pedro, que, a su vez, está debajo de la cúpula. Los restos de San Pedro se hallan en una urnita dorada, rodeados de catacumbas donde están enterrados varios papas.



PLAZA DE SAN PEDRO A la Plaza de San Pedro se accede por la Via della Conciliazione, que termina frente a la Basílica Papal de San Pedro. La Plaza de San Pedro fue completamente diseñada por Bernini, quien hizo la columnata que representa los brazos abiertos de la Iglesia recibiendo a toda la humanidad, una arquitectura con intención incluyente, como el Espíritu de Cristo. Sobre sus cornisas hay ciento cuarenta santos, lo que hace conexión con la presencia real de los santos representados, protegiendo, inspirando y sosteniendo la iglesia. En el piso hay un punto llamado “centro del colonnato”, desde donde, habiendo tantas columnas, solo se ve una columna en fondo.
En la Plaza de San Pedro, los domingos a las doce del día, el papa recita el Ángelus y da la bendición desde un palacio alto, asomado por la segunda ventana de la parte superior, contando de derecha a izquierda. En esta plaza se celebran las ceremonias de beatificación y santificación. Hay dos fuentes que son de Bernini. Desde aquí se puede ver el techo a dos aguas de la Capilla Sixtina.
Extraído del libro "Metafísica de la MISA" de Rubén Cedeño publicado por Editorial Señora Porteña