RAYO ORO-RUBÍ

El Sexto Rayo Oro-Rubí es una de las Siete Manifestaciones de la “Vida Una” volcada hacia el Idealismo Abstracto, la Devoción el Misticismo y la Religión Organizada, la Provisión y la Renuncia, la Paz, el Ahimsa, a su vez, la Guerra Santa Interna, la Gracia y la Serenidad.


Las Cualidades del Sexto Rayo están en toda la Vida y dentro de cada ser humano. Este Rayo en especial rige el Cuerpo Emocional y el Plano Astral, que es el de los deseos y sentimientos; como tal, pareciera contener cualidades antagónicas, al igual que este plano y este cuerpo, que en sí contienen deseos y sentimientos superiores e inferiores, los que se expresan en el Astral Superior o en el Astral Inferior.


Del Sexto Rayo Oro-Rubí proviene todo el potencial de los ideales espirituales, la religión, el misticismo, la devoción y la paz que requerimos junto a la Gracia Divina que anhelamos; es el impulso que nos hace incorporarnos y mantenernos en la espiritualidad, en la religión, en una creencia o en el “Camino Espiritual” para contactar al Cristo Interior, a Dios, a los Santos, a la Jerarquía Espiritual y al Servicio a la humanidad.


Sin embargo, para poder lograr esto, el mismo Sexto Rayo contiene, a su vez, la acción de declararles la “Guerra Santa Interior” a la personalidad, a la mundanalidad, a los deseos vanos, a la división y a la ignorancia. Pero nadie se asombre de esto, ya que, durante los dos mil años pasados, regidos por el Rayo Oro-Rubí, nos saturamos de ver ir a los más fieles y devotos creyentes en Jesús, a nueve guerras santas, como fueron las cruzadas; en una mano llevaban la cruz, y en la otra, la espada.


En cuanto a esto y su relación con el Sexto Rayo Oro-Rubí, expresa el Maestro El Tibetano: “El Alma es y debe ser despiadada para su forma y sus problemas”. Palabras que no son alarmantes para ningún verdadero místico que se entrega completamente a Dios.


El Sexto Rayo Oro-Rubí también es el Rayo de la Provisión de toda cosa buena necesaria para que todo se sostenga. Gracias a la acción suministradora del Sexto Rayo, todos los requerimientos de nuestros cuerpos físico, etérico, astral y mental son suplidos, de forma natural, por la Divinidad. El Sexto Rayo permite que nuestra Provisión Divina de dinero y alimentos fluya hacia nosotros, como el aire cuando respiramos, y que nunca falte, a menos que la mente y los sentimientos lo impidan con su actitud negativa al creer y aceptar, en el inconsciente, el “no hay”, “no se puede”, o “es imposible”, asunto que no se debe aceptar. Pero este mismo Sexto Rayo, cuando se acumula algo indebidamente, injustamente, desequilibradamente, insta a la renuncia y a la negación.