SHAMBALLA

Antes de que Sanat Kumara llegara a la Tierra, fue antecedido por un grupo de sacerdotes, también Nirmanakayas, quienes se ofrecieron a preparar un lugar para Él, y que antes de partir, por medio de la “Observación Silenciosa”, imprimieron en su memoria la Ciudad de Shamballa –que era el hogar de Sanat Kumara en Venus- para reproducirla sobre la Tierra. Dijeron adiós a sus familias, a sus casas y a su planeta, y el Tribunal Kármico de la Tierra les dio su aprobación para el plan.

Ellos aceptaron ponerse a derecho de las leyes de la Tierra, lo que incluía introducirse en la rueda de las reencarnaciones, y cada uno tuvo que comprender que debía compartir la decisión de Sanat Kuma, de que nadie se libraría hasta que la propia Luz de la Tierra fuera suficiente para iluminarnos espiritualmente. Les fue quitado el privilegio de la “Conciencia Ininterrumpida”, que es el poder acordarse de vidas y glorias de encarnaciones anteriores, y tuvieron que someterse a la “Banda del Olvido”, que es un acto de misericordia, el se aplica a todas las corrientes de vida no ascendidas de la Tierra. Si no fuera por este acto de misericordia, viviríamos incomodados con el recuerdo de miles de encarnaciones actuando en contra del “Plan Divino de Perfección”, que nos darían demasiado pesar, preocupación y, sobre todo, tanto complejo de culpa, que no podríamos manejarlo. Por lo tanto, lo único que estos sacerdotes pudieron recordar de Venus, fue la impresión que habían hecho sobre sus cuerpos etéricos, de Shamballa, y el impulso de sus corazones de convertirse en Nimanakayas. Allí, ningún Maestro podía mostrarles el camino sobre la Tierra, y ninguna otra asistencia externa les fue dada.

Cuando los sacerdotes despertaron en sus cuerpos de niños, se parecían a cualquier otro individuo sobre la Tierra, pero con una diferencia: nacieron con las “Corazonadas” de dejar sus casas y familias, y reconstruir la resplandeciente ciudad de Shamballa, para salvar a la humanidad.