SERVICIO CONSAGRADO A DIOS Y AL HOMBRE

Los pocos que superan la conciencia infantil de ser beneficiarios inconscientes de los Regalos de Dios, de la Protección y la Opulencia del Reino de la Naturaleza, se unen al Amado Jesús para declarar: “Hasta ahora, el Padre ha trabajado; ahora, el Padre y Yo trabajaremos”. Un padre se llena de alegría cuando su hijo llega a un punto de madurez en el que desea ayudar con alegría a desarrollar los proyectos, las empresas y los esfuerzos de su padre. Cuanto más se llena de gozo el Dios de la Vida cuando los hijos de su corazón levantan su cabeza del disfrute personal de los sentidos y preguntan: “¿Qué puedo hacer, Padre, para ayudarte?” Estos individuos se convierten en los ungidos con el Don del Espíritu Santo para consagrar su vida a un propósito, una causa o un desarrollo espiritual. Ellos son los que tienen vocaciones, y ciertamente han sido visitados por el Espíritu Santo, no por casualidad, sino porque preguntaron voluntariamente: “¿Qué puedo hacer?”, y sus energías consagradas constituyen la respuesta a esa humilde, sincera y hermosa pregunta.


Extraído del Libro “RECINTOS DE CURACIÓN”, del MAESTRO HILARIÓN.

Editores: Rubén Cedeño y Fernando Candiotto.


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