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SAN PABLO

Por el Maestro Hilarión


(El Amado Hilarión, Chohán del Quinto Rayo, fue el famoso apóstol de Jesús, San Pablo, en su última encarnación en la Tierra).


En los tiempos de Jesús, Yo estaba reencarnado como Saulo de Tarso, quien después fue conocido como Pablo. Fui educado en cada rama del conocimiento bíblico; era capaz de recitar las Escrituras de memoria, y conocía todas las profecías de Isaías, Jeremías y otros. Era miembro de esa orgullosa y arrogante secta que sabía que el Mesías surgiría de entre los “pocos elegidos” y que sería del sacerdocio, ¡pero esto no fue así! Recuerdo bien cómo discutíamos con frecuencia la venida del Mesías, ya que Jerusalén esperaba expresamente a ese Mesías, y habíamos esperado, creo, por demasiado tiempo. Nosotros, los sabios, repasábamos las Escrituras y las predicábamos. Recuerdo, también, que en esos tiempos había muchos, muchos individuos que sufrían del “complejo mesiánico”; fanáticos, que tenían muchos seguidores y cuyas obras eran solo cenizas.


Por lo tanto, entre los intelectuales, sosteníamos cierta coraza protectora para no ser engañados por los fanáticos del momento. Recuerdo bien cuando un día me vestí con mi túnica de seda, perfumé mis manos y me puse mis joyas para investigar los “delirios” de un hombre del desierto que estaba proclamando la llegada del Mesías. Recuerdo cómo caminaba con cierto disgusto a cierta distancia de la muchedumbre, considerando la inculta figura de Juan el Bautista. Convencido dentro de mí mismo de que el Rey de la Casa de David no tendría como emisario a un hombre tan tosco, mis sentimientos retrocedieron. No pude ver más allá de las “apariencias”. Confieso que nunca pude contemplar la presencia física de Jesús porque no valoré a Juan.


Extraído del Libro “RECINTOS DE CURACIÓN”, del MAESTRO HILARIÓN.

Editorial Señora Porteña.





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