PURGATORIO


"Didajé: "Si recibe sin tener necesidad, tendrá que dar cuenta de por qué recibió y para qué, porque será puesto en prisión".
De acuerdo con la interpretación metafísica de la Biblia, la puesta en prisión a la que se refiere el "Didajé" es el Purgatorio, que es un "Período de Purificación". No se trata de un espacio físico o de un lugar al que se va después de desencarnar, sino de estar prisionero por realizar una o varias acciones malas que, por "Ley de Causa y Efecto", le devuelven a la persona el sufrimiento que ha ocasionado al ir contra uno de los "Aspectos de Dios" o quebrantar una de las "Siete Leyes Divinas". Ante esto, para poder entrar en el estado de conciencia del Cielo -que es vivir en la "Presencia de Dios", de acuerdo con sus "Siete Aspectos" y sus "Siete Leyes Divinas"-, se requiere una purificación, un Purgatorio que es posible vivir en vida.
Dios no es martirizador, no martiriza a nadie, ni es necesario sufrir martirio para estar con Él. Pero hay místicos, devotos y santos que por algún motivo no activaron la "Ley del Perdón" y padecen determinados sufrimientos que les hacen quemar y purificar residuos de pensamientos, sentimientos, palabras y acciones negativas que tenías. De esta manera quedan libres de purgar negatividades por otras vías, e indeliberadamente se congracian con el Estado de Conciencia Divina Presencia de Dios, quedando libres de la cárcel de la Rueda de la Vida o del Purgatorio.
Extracto del Libro "Didajé" de Rubén Cedeño.


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