NADIE TE CONDENA

Cuando se habla de la “Perdición Eterna” no se enjuicia a nadie que se va a quedar condenado eternamente, sino que hay una perdición que siempre existe, que jamás deja de estar, y por eso se le dice “eterna”. El que no vive de acuerdo con los Aspectos y Leyes de Dios, no importa de qué religión sea, se condena a sí mismo eternamente al temor, la ignorancia, el desamor, la inarmonía, la enfermedad, los conflictos y las condenaciones mientras no cambie. Esto es un infierno que quema y arde, pero no un lugar en el más allá, aunque sí es una condición que está en el mismo sitio donde viven las personas que no ponen a Dios primero y que le dan poder a todo lo negativo.


“Infierno” quiere decir “estado inferior”; no es un lugar de castigo o condenación, sino una condición de sufrimiento, inconsciencia, angustia e infelicidad, en la que se vive en la negatividad, a merced de los arquetipos destructivos del inconsciente, pagando las deudas de amor y de todo tipo que se han dejado sin saldar. Explica Emmet Fox: “El inferno es la condición del alma que trata de vivir sin Dios” Expresa el papa Juan Pablo II: “El infierno indica la completa frustración y vacuidad de una vida sin Dios; indica, más que un lugar, la situación en que se encuentra quien se aleja de Dios”.
Texto extraído del libro: "Biblia" de Rubén Cedeño
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