EN EL PRINCIPIO DIOS

La Biblia comienza diciendo cuatro palabras mágicas: “EN EL PRINCIPIO DIOS...”. Esto quiere decir que antes de emprender cualquier acción o empresa de la vida, sea en el trabajo, el hogar, la religión las finanzas o lo que sea, ponemos siempre de primero a “Dios”. Esto hace que todo salga en Armonía para todo el Mundo, bajo la Gracia y de manera Perfecta. Hay que decir siempre, antes de mencionar cualquier plan: “En el Nombre de Dios”, “Si Dios quiere”, “Dios mediante”. “Dios siempre debe ser lo primero en todo”, lo primero en lo que pienses, sientas y hagas. Si vas a emprender un negocio, comprar un auto, fundar un grupo espiritual, realizar una idea, hacer unos estudios, “Pon primero a Dios”. Si pones a Dios de primero en todo lo constructivo que hagas, ya estás asegurándote el éxito de esa empresa.

Haz este experimento, y te agradarán mucho sus resultados. Mantén este pensamiento todo el tiempo que puedas: “EN EL PRINCIPIO DIOS”. Este es un principio muy importante, para ser practicado por quienes llevan una vida desde el punto de vista interno y practican el más encumbrado esoterismo, como para los místicos más básicos. Este ejercicio abre puertas, desenreda entuertos, aclara oscuridades y soluciona inconvenientes. Dice Emmet Fox: “En algún momento, todas las personas tienen que poner a Dios de primero en sus vidas; es decir, que tu verdadero desarrollo espiritual tendrá que convertirse en lo único que realmente importe. Una vez que pongas a Dios en primer lugar, encontrarás que te preocuparán mucho menos las cosas sin importancia, que no hacen sino malgastar tu tiempo y energía. Tu vida se simplificará y se aquietará, pero en el verdadero sentido; será más rica y valdrá infinitamente más la pena vivirla”.
Extracto del libro "Perfil de la Metafísica" de Rubén Cedeño, Editorial Señora Porteña
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