EL PADRE NUESTRO

Jesús se reunía frecuentemente con sus discípulos en una cueva que se encuentra subiendo el Huerto de Getsemaní, casi en la cumbre del Monte de los Olivos. Allí Jesús les enseñó el Padre Nuestro. Con el Padre Nuestro se pueden cubrir cuatro objetivos perfectamente, ya que contiene una maravillosa clase de Metafísica, es una fórmula perfecta de oración, un mantram muy poderoso, y con cada una de sus frases podemos practicar una excelente meditación.
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Cada vez que desees entrar en comunión con Dios, cierra tus ojos -acuérdate de Jesús, cuando dice: “cerrada la puerta"-, lleva la atención al centro de tu ser, y con el Maestro Jesús ve meditando en cada frase del Padre Nuestro, visualizando a Dios en todo tu ser como una Luz radiante, incandescente, brillantísima, con un resplandor tan grande como puedas contener.


El Padre Nuestro tiene muchas claves para interpretarlo. Es una oración muy completa, además de ser una guía eficaz en la espiritualidad de todos nosotros; por eso es menester enseñar su interpretación, rezarlo y meditarlo a diario, hacerlo por seres con apariencias de enfermedad, ofrecerlo por Luz a los que han realizado su tránsito de plano, dedicarlo por protección, éxito en los estudios, empresas, actividades grupales y todo lo bueno y noble que deseemos; incluso para lograr la Iluminación y unión final con el Padre.
Texto extraído del libro: "PADRE NUESTRO METAFÍSICA" de Rubén Cedeño, editorial Señora Porteña