EL DEDO DE DIOS

El “Dedo de Dios” es el toque divino que produce maravillas, el Primer Rayo Azul que dirige y apunta para solo producir Bondades. El “Dedo de Dios” es “El Que Abre la Puerta”, es “El Altísimo”. El “Dedo de Dios” es el Primer Rayo Azul que crea y transforma cualquier situación, condición, persona o cosa; y fue el que trajo el Universo a la manifestación.
Desde el “Gran, Gran, Gran Silencio” –la indefinible Inmanifestación o Pralaya–, el “Dedo del Rayo Azul de Dios” trajo a la manifestación la “Totalidad de la Vida” o el “Ser Universal”, el “Universo Manifiesto”, pronunciando el “Fíat Creador” que produjo el Mahā Bindu o Gran Punto de la Creación, dentro del cuerpo del Espacio Imponderable.
La Biblia afirma que Dios vio que el mundo era Bueno, porque Dios no hace nada malo, Dios no inventó el mal. El “Dedo del Rayo Azul de Dios” fue el que acabó con la oscuridad e hizo surgir la Luz, cuando Dios dijo: “Hágase la Luz”; y la Luz de Dios nunca falla. El pintor Miguel Ángel tuvo una “Reminiscencia Divina” cuando pintó, en el techo de la Capilla Sixtina, en el Vaticano, el “Dedo Azul de Dios” creando a Adán.

Detalle de "La Creación de Adán", de Michelangelo Buonarroti

El “Primer Rayo Azul” fue el que definió el primer “Anillo No Pase” de Protección, dentro del “Gran Sol Espiritual Central Cósmico”, y cerró definitivamente las puertas del mal, del abismo o la oscuridad. “YO SOY EL ‘ANILLO NO PASE’ DE PROTECCIÓN, DEL RAYO AZUL”.
Texto extraído del libro: "Primer Rayo Azul" de Rubén Cedeño (Colección Metafísica Obras Completas)
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