EL ALIENTO DIVINO

El Gran Sol Central que constituye el núcleo central de las galaxias a las que pertenecemos ha completado la exhalación en el gran ritmo de la Creación Cósmica.

El Gran Padre Sol de nuestra galaxia, conocido como Alfa y Omega, tiene en su órbita incontables Seres Celestiales de tal magnitud y desarrollo espiritual que asombraría la imaginación de la mente mortal. De entre esta tremenda y selecta Corte, se eligen para la iniciación del Sol, Siete Pares de Seres Divinos por vez, y estos Seres, en Su gloriosa iniciación cósmica, reciben, por parte de los Grandes Padres Dioses, la Corona, la Túnica y el Cetro, y se los envía simultáneamente a construir, mediante el poder de Sus propios Centros Creadores de pensamiento y sentimiento, siete Creadores de pensamiento y sentimiento, siete Sistemas Planetarios.




Después que los Siete Soles han desarrollado – con la ayuda de los Elohim– los planetas de Sus Sistemas, y han solicitado y admitido a los Seres que han de evolucionar en ellos, se mueven hacia abajo y hacia afuera, hasta que el primer Sol ha alcanzado la periferia del orden cósmico desde el Sol Central, que es el punto más lejano en la exhalación. En ese momento, se produce una inversión de las corrientes del Padre o Sol Central, y los Soles son atraídos de regreso junto con sus hijos planetarios, en el mismo ritmo, hacia el Corazón del Padre.

En lo concerniente a Nuestra Galaxia, estamos ahora en la inspiración, y por eso la iniciación de la Tierra y de todos los planetas está dirigida al cumplimiento del Edicto Divino, que es la elevación y la redención de los Soles, los planetas y sus habitantes, a medida que estos planetas y sus habitantes, a medida que estos regresan al Hogar y al Corazón de la Vida Eterna.


Extraído del libro "Plan Divino de Dios para Nuestro Sistema Solar" de Los Maestros Ascendidos