DISCERNIMIENTO

El discernimiento es producto de la Meditación y de la Sabiduría de darse cuenta, conscientemente, profundamente, de qué son las cosas, dirigiéndolas, señalando la diferencia que hay entre ellas, para tomar la decisión más acertada y beneficiosa para el progreso espiritual.


Si tomas la decisión incorrecta, diriges mal, te equivocas, peleas, desarmonizas, creas conflictos, pierdes oportunidades, te arruinas o te condenas, es por falta de Discernimiento, por no usar la Llama Dorada del “Cristo Interno”.


Si tienes Discernimiento, puede que pases por las pruebas más difíciles sin darte cuenta. Por eso, dice el Maestro Koot Hoomi, uno de los “Seres de Luz” que más sabe sobre el transitar del Sendero Espiritual de los estudiantes, en la Tierra: “El primero de estos requisitos es el discernimiento, por lo cual entendemos, generalmente, la facultad de distinguir entre lo real y lo irreal, que conduce a los hombres a entrar en el Sendero”.


Discernimiento es darse cuenta de las cosas, estar consciente de lo que se hace, se dice, o se deja de hacer o decir. Es actuar acertadamente; es andar en lo real, la Luz, aquello que es inmortal; es percatarse de que lo irreal son las tinieblas, la muerte, lo que se acaba.


El Discernimiento solo puede sobrevenir en una mente desprejuiciada, tranquila, que está en silencio, que observa sin etiquetar las cosas, ya que todo eso trae fragmentación y, por consecuencia, conflicto. En una persona conflictiva, ignorante, dominada, subyugada, gobernada o dirigida por alguien, no puede hallarse la claridad que requiere un estudiante para tener discernimiento.


Extraído del Libro “PRIMERA INICIACIÓN”, de

Rubén Cedeño.