CANTO AMBROSIANO

El canto ambrosiano es religioso por excelencia. Es un canto monódico, lo que quiere decir que no tiene una voz que le haga dúo. Es melismático, es decir, con una sola vocal se cantan varias notas. Se canta “a capella”, o sin acompañamiento. Esa voz sola, sin dúo, es reflejo de nuestra Presencia “Yo Soy” o Mónada, que viene de la raíz de la existencia. “Mono” significa “uno”, la unidad, lo indivisible. El canto gregoriano y el canto ambrosiano son una unidad melódica, dedicada solamente a la Divinidad; no contempla que sea dedicado a alguna cosa mundana, sino solamente a Dios. Mónada y monodia son términos que se asocian.
El canto ambrosiano se ha conservado hasta nuestros días y se interpreta en las archidiócesis de Milán, Bérgamo, Lugano y Novara, a pesar de los cambios de la liturgia católica, el interés de papas y gobernantes por unificarlos con los de Roma y la entrada de la Era de Acuario. Si estamos angustiados y deseamos paz, oigámoslo, conectémonos con los planos altos, y nos llenaremos de su espíritu devocional.


SAN AMBROSIO Y LOS ARRIANOS Por complicados asuntos políticos con los arrianos,san Ambrosio iba a ser expropiado de su basílica y de su cargo de obispo. Un Domingo de Ramos, san Ambrosio predicó sobre su decisión de no entregar la iglesia, y se encerró en ella con el pueblo. Las tropas imperiales la sitiaron, dejando al pueblo sin comida, para vencerlo por hambre; pero ocho días después, el pueblo seguía allí. Para ocupar a la gente, san Ambrosio se dedicó a enseñarle himnos y salmos que él mismo había compuesto y que todos cantaban en coros alternados. Posteriormente, estos cantos fueron clasificados como canto ambrosiano. Con la energía de la música compuesta por san Ambrosio y la interpretación que hacía su feligresía se protegió toda una parroquia. Ese hecho fue un acto de poder espiritual, devoción, mística y ceremonial, porque a través del poder del canto, san Ambrosio logró proteger a su feligresía y su hermosa basílica.
Cuando un grupo espiritual canta, se forma un campo de fuerza como el que generó San Ambrosio en este lugar, que lo vuelve impenetrable a toda energía negativa o siniestra que quiera invadirlo. El canto ambrosiano es totalmente del Rayo de la Paz, la Devoción y el Misticismo, que induce a la tranquilidad, al relax; tiene textos de los salmos y es antifonal, ya que se canta a dos coros alternados, como se hacía en Siria y en Palestina.
Extracto del libro "METAFÍSICA de la MISA" de Rubén Cedeño, Ed Señora Porteña