MONT SAINT MICHEL

Mont Saint Michel, 03-04-2000


Terminamos de dar la conferencia de Metafísica en el Palacio Real de Donostia o San Sebastián, en el País Vasco, y salimos rápidamente en el coche rumbo a Saint Michel. Fueron casi ochocientos kilómetros hasta que llegamos a la legendaria Normandía, en Francia.


(…) Son muchísimas las escaleras que hay que subir hasta la cumbre de Moint Saint Michel. Cada vez que asciendo a algo muy alto, le doy gracias a Dios, a mi corazón, a mis piernas y al elemental de mi cuerpo por poder hacerlo. Las callecitas están repletas de negocios y restaurantes. En cada rincón se ve al Arcángel Miguel; lo venden en todas las formas que se pueda uno imaginar, en todas las poses y pisando cualquier tipo imaginable de diablo.


Nosotros mismos tenemos que ser el Arcángel Miguel de nuestras vidas, para pisar y exterminar los dolores, las enfermedades, los recuerdos desagradables, los sinsabores de la ingratitud, la traición, nuestras depresiones, hastíos e impaciencia. ¡Sí! Hay que pisar todo lo que nos saca de nuestro centro de equilibrio armónico. (...)


Extracto del Libro “Arcángel Miguel”, de Rubén Cedeño.