VACIARSE

Vaciarse es la condición para poder estar en el Vacío; es desocuparse de lo tóxico, las opiniones, la competencia, la ambición; ser realmente libre, sin ataduras internas ni externas.


Uno puede vaciarse al colocar la mente y los sentimientos en el “Ser Interno”, y realizar esta afirmación: “YO ME VACÍO DE TODOS LOS PROBLEMAS. YO NO ESTOY EN EL PLANO DE LA LUCHA. YO NO COMPITO NI DESEO NADA. YO SOY LIBRE DE TODO TIPO DE ATADURAS”.


Vaciarse es el más grande de todos los Poderes, las Fuerzas, las Sabidurías, los Amores, las Armonías, las Verdades, los Misticismos, las Devociones, las Transmutaciones y los Perdones. Vaciarse es la liberación más avasallante, el Rayo Violeta en su expresión última. Cuando existe un verdadero “Vacío”, hay una real transformación.


Vaciarse es no juzgar ninguna cosa con ningún calificativo, quedarse en silencio y desaparecer ante el mal, logrando que este no afecte.


Cuando nos vaciamos, nos desocupamos de todo lo creado, de la ilusión de la materia, de la marea del mundo emocional, del ruido que causa la barahúnda de los pensamientos y la lucha por las cosas.


Es preciso vaciarse para trascender, para comprender lo “Lo Absoluto”, el “Ser Universal” o Dios más allá de la materia, las emociones y la mente.