HALLOWEN


Caracas, 23-10-2007

El primero de Noviembre es un día glorioso, la festividad de todos los Santos, Maestros Ascendidos, Seres de Luz, Buddhas, Arcángeles y Elohim, además de ser la antelación de las Siete Semanas de la Navidad. El Papa Gregorio IV instituyó este Día de Todos los Santos como una fiesta cristiana. Debido a esto, la noche anterior, los seres faltos de Luz se alborotan, porque se rompe el velo que separa el plano astral del físico y se unen los espíritus de los seres que están en el más allá y los vivos; el mundo astral convive con el mundo físico. Ese día, cada persona, de acuerdo a su estado de conciencia, contacta en el más allá lo que lleva por dentro, y como la humanidad en general vive en el mundo de las siete pobrezas -la mala voluntad para con la gente, la ignorancia, el odio, la fealdad, la mentira, la miseria, la guerra y el rencor-, contactan los demonios, fantasmas y brujas que personifican estas cualidades. Por ello se disfrazan de lo que llevan dentro. Los druidas se vestían esta noche, con disfraces hechos con pieles y cabezas de animales sacrificados.

Extraído del libro ESPÍRITU DE LA NAVIDAD de Rubén Cedeño