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VENECIA

Una vez, en Venecia, Fox y las personas que lo acompañaban se toparon, en el Grand Hotel, con los Duques de Windsor, Wallis Simpson y el Príncipe Eduardo, anterior Rey de Inglaterra, quienes ya abandonaban sus habitaciones; y Emmet Fox, , muy galante y simpáticamente, las pasó a ocupar. Fox gozaba enormemente todas esas cosas y se las atribuía a la obra de la Gracia Divina. Cuando una persona ha renunciado a todo para servirle a Dios, Dios renuncia a todo por servirle y darle los pequeños gustos a esa persona.

Extraído del Libro “Emmet Fox, un ejemplo a seguir”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.



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