TERCEROS SACRIFICIOS

Los sacrificios en cada una de las “Tres Aulas” son continuos y acumulativos. Si una “Corriente de Vida” ya aprendió a realizar el sacrificio en el plano físico durante la “Primera Aula de la Ignorancia”, cuando pasa a la “Segunda Aula del Aprendizaje” continúa en acción lo que aprendió en la primera e incorpora el Sacrificio a nivel emocional que le toca; hasta la “Tercera Aula de la Sabiduría”, donde, además de todos los sacrificios desenvueltos, debe sumar el sacrificio a nivel mental y espiritual, que ya es la cumbre de la realización en este sentido particular de la espiritualidad. Un ejemplo de ello puede ser la Madre Teresa de Calcuta, que tenía desenvueltas las tres Llamas Azules o Pétalos de las Tres Hileras de su Loto Crístico, que es el Sacrificio a todos los niveles. Esto era algo que Ella llevaba con perfecta alegría, comodidad y satisfacción. Esto se dice, porque puede servir de ejemplo para que nadie se asuste ni se traumatice con la vivencia de los más altos niveles de sacrificio; cuando se llega allí paso a paso, a conciencia, es algo completamente placentero.


Instruye el Maestro El tibetano al respecto de este período: “El Pétalo de Sacrificio en el plano mental se demuestra como inclinación predominante del Alma, observada en la serie de muchas vidas por las que ha pasado el iniciado antes de su emancipación final. Este se convierte, en su propia esfera, en el Gran Sacrificio”.


El tope del sacrificio es hacer desaparecer la trinidad inferior o personalidad para que solo impere la Voluntad del Cristo.


Extraído del Libro “ESOTERISMO DE LA METAFÍSICA”, de Rubén Cedeño.