SILENCIO

New York, 8-2-14.


El Secreto de la existencia del Cosmos se guarda en el “Gran Silencio”; allí nadie puede penetrar, ninguna persona lo puede alterar, destruir, desvirtuar, profanar. El plano de manifestación más alto de donde surge toda la manifestación es el del Silencio.

Uno de los requisitos más invaluables y también más encomiables del Sendero es el Silencio; con él se construye el Camino, sin él se desbarata todo.

Es el dintel del portal de cada templo espiritual brilla y se le inculcan al candidato, al estudiante y al iniciado, las cuatro palabras del más sagrado de todos los preceptos: “SABER, QUERER, OSAR Y CALLAR”, donde relumbra como el más importante tesoro, el último de estos vocablos: “CALLAR”, que se refiere a la práctica y al voto del “Silencio”.

Halos de envidias, celos y competencias se tejen alrededor de casi todo estudiante espiritual, y si este no sabe guardar Silencio sobre su participación, trabajo, meditaciones, aspiraciones y planes espirituales, la horda de pensamientos destructivos de quienes lo rodean y oyen sus propósitos, que por falta del Silencio revela, destruirá todo lo que pueda con sus insanos deseos. No es la primera vez que esto sucede; detrás de toda destrucción de un plan espiritual puramente elaborado, sea individual o colectivo, ha estado la falta de Silencio de uno o varios imprudentes.

La falta de Silencio llevó a la destrucción a la Escuela de Crotona, a la de Alejandría, y condujo a la muerte a Jesús, Hipatia y tantos otros. ¿Qué creen que condujo a que Shamballa fuera destruida tres veces? La falta de Silencio de algunos impudentes