MUSICOTERAPIA

La Musicoterapia es la curación a través de estímulos musicales, tanto de sonidos de sonidos y vibraciones como de ondas sonoras y rítmicas, además de obras musicales de la historia de la música pasada y contemporánea. En un ser adicto a la drogadicción, la Musicoterapia puede hacer maravillas. Primero que nada, la persona debe dejar de escuchar música estridente, ruidosa, ya que sus discordancias y disonancias pueden ser vehículos de las «energías siniestras», para actuar en la mente y los sentimientos de los que escuchan, y dañarlos.


Existe un Principio Universal, que es el de Vibración, el cual se cumple en todo. Todo vibra y se mueve. Las vibraciones atraen su igual. Vibrar en positivo atrae bienestar; vibrar en negativo atrae malestar. Existen grupos de música cuyos intérpretes consumen drogas, incluso cuando presentan sus conciertos; la música que emiten, es lanzada al espacio con esas vibraciones, y al escucharlas, esta música induce a consumir estupefacientes. Para evitar esto, se puede escuchar preferiblemente música suave y armónica, de autores como Vivaldi, Bach, Telemann y Mozart. Evitar oír autores con mucha carga emocional, como Beethoven, Tchaikovsky y Chopin. Es muy beneficioso escuchar conciertos y obras para violín o flauta, instrumentos que, con la vibración de su sonido, elevan a grandes alturas.

Extraído del Libro “NO HACE FALTA LA DROGA”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.


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