LIBRO “SERVICIOS” DE RUBÉN CEDEÑO

Desde 1969, año en que conocí a Conny Méndez, los miembros de su primer grupo nos estamos reuniendo para hacer Servicios de los Rayos. Recuerdo que las más poderosas y eficaces invocaciones eran las de la propia Conny; luego, las de Katiuska Cordido, que tenía un poder demandador del “Fuego Sagrado” como nunca se lo he visto a nadie más; y, por supuesto, Olga Pucci. Nuestros lugares preferidos para hacer los Servicios eran: la oficina de Conny, la cocina de la casa de Katiuska y la mesa redonda de la casa de Olga, en la Campiña Caracas.


Fuimos los primeros, en el mundo latino, en desarrollar la actividad de realizar Servicios, siguiendo los delineamientos de los Maestros y haciendo uso de los Siete Rayos como el Complemento del Maestro El Morya, Geraldine Innocente, los descargara a partir de 1952.


Conny y Katiuska desencarnaron, y consigo se llevaron ese impulso invocador de los Servicios; pero quedó, en nuestro recuerdo, que con ellos solucionábamos casi todas las apariencias de problemas de aquella Caracas y de la tranquila Venezuela de finales de los años sesenta. Se resolvieron, a nivel nacional: situaciones en el aseo público, en las cadenas hoteleras, magistrales y cientos de apariencias gubernamentales.


Para entonces, los Servicios no estaban escritos, pero como todos sabíamos muy bien la actividad de los Rayos, los improvisábamos y salían a la perfección. Recuerdo que pasábamos horas haciéndolos, casi siempre en la noche; no usábamos Llaves Tonales y se producían unos silencios interminables que, para mis 17 años, eran eternos.


Ya en la década de los años ochenta, María Luisa Rodríguez estaba realizando una especie de Servicios a los Maestros con material traído de los Estados Unidos de Norteamérica, descargado por la Jerarquía Espiritual, ya que ella fue la primera en conseguir el permiso para traducirlo al castellano. Estos Servicios eran espléndidos, sobre todo cuando los hacía en la Sala 1 del Parque Central de Caracas.


Desde 1970, cuando comencé a viajar fuera de Caracas, llevando las Enseñanzas Metafísicas por primera vez a Colombia, México y Puerto Rico, me di cuenta de que la gente conocía los libros de Conny Méndez, pero no tenía idea de cómo manejar el poder invocador del Servicio de los Rayos. Luego, descubrí que en toda América y Europa ocurría lo mismo, salvo en Estados Unidos donde, en 1975, visité una conocida organización fundada por el Maestro Saint Germain; cuando vi a los miembros haciendo sus Servicios, me dije: “Pero, decretan como Conny me enseñó a hacerlo”.