UNIDAD

En la medida en que comprendemos que el sufrimiento y la lucha son mucho más eficaces cuando sufrimos por el dolor ajeno y no sentimos el nuestro, ascendemos a lo divino.


Dice el Maestro El Tibetano: “No separarse de los demás seres, sino ser uno con ellos; no lograr la paz y la felicidad para sí únicamente, sino decir con el bienaventurado chino: Nunca penetraré en la paz final, sino que siempre y en todas partes sufriré y lucharé hasta que todos penetren conmigo”.


Extraído del Libro “ESOTERISMO DE LA METAFÍSICA – TOMO III”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.


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