TODO ESTÁ CONSUMADO

Cuando se ha concluido algo a cabalidad, sin que quede nada pendiente, uno se va y deja todo en manos del Padre, diciendo, como Jesús: “Todo está consumado”. Hagamos todo nuestro trabajo con tal perfección, exactitud y pulcritud, que podamos entregárselo a la Divinidad sin enmiendas, inexactitudes, retroactivos ni ninguna de esas cosas.


Jesús, en vez de protestar por lo que le estaba pasando, parecía estar invadido de una gran satisfacción, que le traía paz a su alma, al decir: “Ya está hecho lo que tenía que hacer, así que me puedo marchar tranquilo”.


Nota: Una instrucción más amplia, profunda y detallada de la interpretación metafísica de la vida de Jesús, se encuentra en el libro “Jesús” de R.C.


Extraído del Libro METAFÍSICA CRISTIANA, de Rubén Cedeño.