SACRIFICIO

Sacrificio es una Virtud del Primer Rayo Azul. Es la entrega voluntaria por el bien de otra persona o la humanidad, acción que está ligada directamente a la activación del Alma o despertar del Cristo Interior. La palabra Sacrificio proviene del latín y quiere decir “Acto Sagrado”.


El Sacrificio no necesariamente debe asociarse al sufrimiento de un mártir; puede ser un acto gozoso, cuando la renuncia a las cosas materiales y los deseos, por ideales nobles, se convierte en la felicidad del vivir; así como debe realizarse.


Nos instruye Annie Besant: “Por un acto de sacrificio espontáneo se manifestó el Logos para emanar el Universo; por el sacrificio alcanza el hombre la perfección. Tratando de comprender, aunque imperfectamente, cuál es la naturaleza del sacrificio del Logos, podemos evitar el general error de considerar el sacrificio como algo esencialmente penoso, ya que, por esencia, es una efusión espontánea y gozosa de la vida a fin de que otros puedan participar de ella”.


El Sacrificio está ligado al despliegue ardiente de los Pétalos Azules de cada una de las Llamas Triples asociadas a cada uno de los cuerpos inferiores del ser humano; a saber: la Llama Azul de la Llama Triple del Cuerpo Físico/Etérico, que se expande durante las setecientas encarnaciones en el “Aula de la Ignorancia”; la Llama Azul de la Llama Triple del Cuerpo Astral, que se despliega en las setenta encarnaciones del “Aula del Aprendizaje”; y la Llama Azul de la Llama Triple del Cuerpo Mental, que se despliega en las siete encarnaciones del “Aula de la Sabiduría”.


El Sacrificio es lo que le da sentido a la vida, aportando una razón, un motivo en la evolución; si no hay Sacrificio por nada ni por nadie, no hay una razón para vivir. Pregúntenselo a las buenas madres, que si no realizan el sacrificio diario de lavarle y plancharle la ropa a sus hijos, prepararles la comida y atenderlos, no tienen una razón para vivir.