SABIDURÍA

No se debe estudiar para sentirse orgulloso del saber, sino para poder prestarle servicio a la humanidad de forma correcta, técnica, con metodología, y no irracionalmente. Los defectos, fallas e ignorancias son aspectos de los Rayos que no hemos desarrollado en esta encarnación o durante nuestra evolución, y que se manifiestan como ausencias en alguna de las esferas de los Siete Rayos de nuestro Cuerpo Casual. Cuando comenzamos la evolución, nuestro Cuerpo Causal está en blanco y todo conocimiento nos resulta útil, necesario, aun aquel que creamos no sirve para nada. Durante el largo y milenario camino de la evolución, hemos reencarnado en casi todas las actividades que puede realizar un ser humano, incluso aquellas que hoy en día no nos gustan o nos perecen indeseables. No robamos o no somos asesinos, porque en una vida ya lo hicimos; al sufrir por ello, aprendimos a no hacerlo, y ese aprendizaje está grabado en nuestro Cuerpo Causal. A veces, en esta misma vida pasamos por diferentes estados de conciencia para aprender lo que nos faltaba saber. Por ello, no debemos rechazar a nadie por lo que hace, pues si ya no lo hacemos, es porque seguro ya lo aprendimos y realizamos. Explica el Maestro Koot Hoomi: “Persevera pacientemente en tus estudios, no con el fin de que los hombres te consideran sabio, y ni aun por la felicidad de ser sabio, sino porque tan solo el hombre que sabe puede ayudar sabiamente. Por grande que sea tu anhelo de prestar ayuda, si eres ignorante, podrías hacer más mal que bien”. Extraído del Libro “PRIMERA INICIACIÓN”, de Rubén Cedeño.


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