RAYO VERDE DE LA VIDA

La “Vida Una” engloba la vida de lo orgánico y lo inorgánico, ya que hay vida en todo, desde un átomo y seres unicelulares, hasta el ser humano, los planetas, las estrellas y las galaxias.


Existe vida orgánica e inorgánica, manifiesta e inmanifiesta, y todo conforma el Cuerpo de Dios, contentivo de la Vida del Rayo Verde.


En el Credo Católico se dice, acertadamente: “Creemos en la VIDA perdurable. Amén”. Ante cualquier caso de muerte o enfermedad, uno se puede aferrar a este principio de Vida Divina, y repetir constantemente algo maravilloso: “DIOS ES VIDA”.


Todo lo que existe y Es, tiene Vida, sea orgánicamente comprobada o no. El único plano de existencia donde nuestros sentidos pueden dar fe de que existe esa Vida, es el plano físico, donde se necesita del aire para poder vivir. Por lo tanto, el aire es indispensable para poder Ser, Existir y vivir. El aire es una expresión del Espíritu, del Ser, de Dios, de la Vida, del Quinto Rayo Verde.


Dios permite que exista la inocente paloma y la vil serpiente; del mismo modo, tú debes permitir que estos vivan, sin la crítica y la opinión de tu mente. El ladrón bueno y el malo estuvieron crucificados a los lados del Maestro Jesús, y esto a Él no le importó; es más, le ofreció a uno de ellos estar a su lado en el Reino de los Cielos.


En el Génesis de la Biblia se lee una frase propia del Quinto Rayo: “Dios hizo el mundo, y vio que el mundo era bueno”. Nada es malo; la mente y los sentimientos humanos son los que califican las cosas como malas.


Extraído del Libro “RAYO VERDE”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.