PROPÓSITO DE LOS VIAJES

Paro, Bután, 19/1/09


Los viajes a sitios de importancia interna, los hago para estudiar, investigar, vivenciar y saber de las cosas de primera mano, no porque las dice un maestro o un libro, y así repetir como un loro lo que otros hablan. Incluso, a veces llevo a mis estudiantes para que no crean que las cosas que comunico las invento o copio, y vean que son verdad y puedo mostrarlo. No es lo mismo hacer un curso teórico, fotos, videos o libros, que ir a los sitios y estar en contacto con los lugares que generan la información, como pueden ser aquellos donde vivieron maestros, santos, hay templos o stūpas de importancia; allí se puede interactuar con el lugar, conversar con gente y reflexionar sobre las cosas en un sitio de origen.


A veces grabo, otras veces escribo sobre lo que vivencio, pero la mayoría de las cosas que aprendo en estos viajes son muy difíciles de transcribir y llevar a libros o grabaciones. La mitad de lo que vivencio no puedo grabarlo, queda grabado en mí interior y espero que, por radiación, se sienta cuando comunico en una actividad lo que he vivenciado. Todas esas vivencias de los viajes van conformando una acumulación que se va sedimentando y aquilatando internamente, y así, poco a poco, se va acrisolando un aprendizaje, que de manera natural se le irradia a quien uno le habla, le facilita, y va haciendo una diferencia entre los que vivencian esto y los que no, aquellos que solo repiten lo que leen. Porque no es lo mismo vivenciar lo que se lee, que leerlo solamente.


Desde siempre, los libros que “La Vida” me permite editar son producto de la transcripción de lo que vivencio. Y como ven en los videos y observan los que viajan conmigo, no cito ni voy con libros para consultar, o sea, no existe ni la remota oportunidad de que sea una copia, una falsificación, un plagio. Esto sale en el momento: lo que veo, lo digo y se graba, luego se transcribe y, por supuesto, no es cualquier cosa ni una canalización, sino un aporte cónsono con el lugar donde se está y con lo que se observa.



Extraído del Libro “BUDDHADHARMA”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.


Artículos Destacados