PODER ESPIRITUAL

Hay que reconocer que todas las maravillas de las que es capaz un ser humano, como pensar, razonar, imaginar, soñar o hacer obras de artes, no las produce ningún alimento en específico; hay quien está postrado como un vegetal en un hospital, y es alimentado, pero no puede llevar una vida productiva. El ser humano no se nutre energéticamente por ningún cable que le entre por detrás, como los televisores, ordenadores o cualquier aparato eléctrico. La ciencia ha descubierto cómo funciona y qué función cumple cada órgano del cuerpo humano, pero nunca ha podido descubrir de dónde viene ni qué motiva “La Vida”, porque su fuente de suministro energético está más allá de su área de conocimiento. El impulso vital de cada ser humano proviene de una fuente energética que reside dentro de él mismo, llamada “Psique” –en griego- o “Alma”, que no es ningún fantasma escapado del rigor científico; de hecho, la palabra “Alma” no tiene nada que ver con algo místico ni mítico.


Este “Poder Espiritual” es el motivador que produce el tener pensamientos, conciencia, sentimientos, visión, sensibilidad, audición, gusto, respiración, e incluso que se pueda transformar un órgano enfermo en un saludable, que algo negativo se pueda convertir en un asunto positivo, el ser próspero, realizar todo tipo de maravillas o crear obras fantásticas. Es necesario estar consciente del “Poder Espiritual” para poder manifestarlo.


El “Poder Espiritual” se expresa internamente y externamente. El “Poder Espiritual Interno” es la fuerza oculta que cada ser humano lleva por dentro. El “Poder Espiritual Externo” es la fuerza que impele a la vida a expresarse en la naturaleza exterior, la “Vida Una”. Ambos Poderes son uno mismo, de dimensiones inconmensurables.

Extraído del Libro “PSICOLOGÍA DE LOS SIETE RAYOS”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.


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