ORIGEN DE LOS DIRIGENTES


Al principio de la historia del mundo no había nadie que dirigiera, todos los seres humanos eran justos y se protegían unos a otros. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, los corazones de la gente comenzaron a ser invadidos por el error, y en cuanto el descuido entra en el corazón, la mente comienza a oscurecerse y el sentido de lo justo y lo injusto empieza a desvanecerse. Esto fue lo que ocurrió con la humanidad, hace mucho tiempo.
La codicia fue el primer invitado que entró en los corazones de la humanidad. Cuando la codicia cobró vida, la gente comenzó a desear cosas que no le pertenecían. La siguiente pasión fue la deshonestidad; pero esta nunca puede existir sola, siempre ha de tener un compañero, y así surgió la ira. Y tan pronto como estas terribles pasiones encontraron un lugar en los corazones de la gente, la justicia tuvo que declararse en retirada. Además, junto con esta confusión, sucedió otra gran calamidad: los Vedas, o la “Enseñanza Interna”, desaparecieron. La justicia se había perdido completamente. Entonces, los "Seres Cósmicos” sobrecogidos por el miedo, se dirigieron a Brahmā y le dijeron: “¡Fíjate en el mundo que has creado, mi Señor! Está amenazado de destrucción. ¡Por favor, sálvalo y sálvanos a nosotros!". Brahmā les aseguró que encontraría una forma de hacerlo, y lo que hizo fue componer un tratado que constaba de cien mil lecciones, en el cual exponía el "Dharma” o la Enseñanza de los Aspectos y las Leyes Universales, el Artha o la Prosperidad, el Karma o la Acción, y el Moksha o la Liberación, describiendo cada tema con gran profusión de detalles, formulando las normas de corrección.
Extraído del libro: "Último Canto de Bhishma" de Rubén Cedeño, Editorial Señora Porteña