ORIÓN Y ANGÉLICA

ORIÓN y ANGÉLICA trajeron la radiación del Amor, pero parece mentira que el problema más terrible que sufrimos los seres humanos sea referente al Amor, un asunto que muy pocas personas tienen resuelto. Primero, porque estando muy pequeños nos condicionaron a pensar que el Amor estaba relacionado con el sexo, hasta tal punto que hoy en día siguen diciendo: “Vamos a hacer el amor” o “fulano y mengano están haciendo el amor” solo porque están manteniendo relaciones sexuales, y resulta que uno puede hacer el amor con el plato del almuerzo bien servido, bello y, en vez de comer como un salvaje, decirle: “Te amo. Qué lindo estás servido”. ¿Y por qué ustedes no hacen el amor con el que les prepara las arepas en la arepera de enfrente? ¿No se les había ocurrido hacer el amor con él? Están horrorizados, tanto los hombres como las mujeres. ¿Ustedes no han visto cómo prepara las arepas, con esa rapidez que lo hace? ¿Cómo la abre y le saca la masa, le echa la mantequilla? ¿No se les ha ocurrido decir: “qué bello lo hace, qué bien lo hace”, y admirarlo? Eso es hacer el amor con el arepero de la esquina. ¿Y con el chichero? ¿No se les ha ocurrido hacer el amor con él? ¿Y con la secretaria? Pero la cosa es tan terrible, y hay tanto problema, que llegamos a la oficina saludando a la secretaria, le hacemos cariñito, y ella dice: “¿Te metiste a sobón?”. El Amor no es un asunto sexual. La prueba está en que usted puede tener sexo con alguien y no amar a esa persona, y también puede tener sexo con una persona y amarla.

La humanidad se ha limitado mucho con el amor, condena mucho el amor.
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Los primeros que trajeron el Amor y la Cohesión a la Tierra fueron ORIÓN y ANGÉLICA. Hay cohesión entre todo: entre la mesa y la tarima, entre la silla y tu persona, entre el padre y la madre, el hijo y el hermano, la abuelita, las amistades, los novios. Y tenemos tanto problema con todo eso. ¿Cómo es posible que dos seres que se aman se comiencen a odiar por alguna situación?

Extracto del libro "Siete Elohim" de Rubén Cedeño, Ed Señora Porteña