MEDITACIÓN

Todo el mundo medita, hasta las personas más mundanas, lo que pasa es que no lo hacen conscientemente, y muy pocas veces, en cualidades divinas. La gente piensa concentradamente en muchas cosas, como en la ropa que se va a poner para ir a un lugar, quién va a ganar el partido de beisbol o fútbol, en la comida que va a preparar o en cómo ganar más dinero. Esto es Meditación, está meditando, pero en asuntos intrascendentes que, a la larga, no proporcionan ningún beneficio.


Así como se medita en estas cosas, se puede meditar en la propia Alma, en Dios o en una Cualidad Divina; esto dejará incontables beneficios a favor de la paz, del encuentro con uno mismo, de la evolución y del despertar de la conciencia.


La Meditación es el medio a través del cual se puede contactar la realidad de las cosas y, dentro de ello, el Real Ser, el auténtico “Yo Soy” para cada uno. Sin la Meditación, no se puede adelantar un paso en la vida, ni física ni espiritualmente.


La Meditación es el eslabón de paso para ir del conflicto a la solución, de la ignorancia a la Sabiduría, de las sombras a la Luz, del “no ser” al “Ser”.


Existen muchas formas de Meditación, enseñadas por múltiples escuelas espirituales, pero la verdadera Meditación es aquella que conduce a darse cuenta y realizar la conciencia del “Ser”. No se puede llevar a nadie al estado del “Ser”, allí, cada cual llega solo, y la meditación es el vehículo que guía a tan trascendental suceso en la vida.


La Meditación implica enfocarse en la propia Alma, el Cristo Interior o la Presencia de Dios o sus Cualidades. Esto produce, ineludiblemente, una presión en todas las células del cerebro, del corazón y de todo el cuerpo, que las lleva a entrar en actividad –sobre todo las células pasivas- para que la conciencia cerebral y la del corazón se despierten a la “Luz del Alma”.


Cuando el proceso de Meditación ordenada se lleva a cabo durante años, ejerciendo una vida meditativa y un servicio concreto a la comunidad, va despertando, exitosamente, cada uno de los chakras y el Alma, que, con toda Paz y Armonía, pone al “ser inferior” bajo su influencia y control.

Extraído del Libro “MEDITACIÓN””, de Rubén Cedeño. Editorial Señora Porteña.




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