MAL INEXISTENTE

El mal no tiene existencia “per se”; no es más que la ausencia del bien y existe solo para aquel que se transforma en su víctima. Procede de dos causas y, como el bien, no es una causa independiente en la Naturaleza.
La Naturaleza carece de bondad o de maldad; ella sigue solamente leyes inmutables, tanto cuando prodiga vida y alegría como cuando envía sufrimiento y muerte, y destruye lo que ha creado.
La Naturaleza tiene un antídoto para cada veneno y sus leyes, una recompensa para cada sufrimiento.
La mariposa devorada por un pájaro se convierte en ese pájaro, y el pajarillo muerto por un animal entra en una forma superior. Es la ley ciega de la necesidad y de la adaptación eterna de las cosas, y por eso no puede llamarse mal en la naturaleza.

El verdadero mal procede del intelecto humano v su origen recae enteramente en la persona racional que se separa a sí mismo de la naturaleza.
Solo la humanidad, pues, es la verdadera fuente del mal. El mal es la exageración del bien, la progenie de la codida y del egoísmo humano.
Piense profundamente y descubrirá que, excepto la muerte, que no es ningún mal, sino una ley necesaria, y excepto los accidentes, que siempre encontrarán su retribución en una vida futura, el origen de todo mal, tanto pequeño como grande, está en la acción humana, en el ser humano cuya inteligencia hace de él la única entidad libre en la naturaleza.
Extracto del libro "Lord Koot Hoomi Habla" Compilación Rubén Cedeño, publicado por Editorial Señora Porteña

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