MÁGICA INDIA

A India no se viene a buscar lo que no se tiene dentro, porque nada se encontrará, solamente se hallará, lo que se lleva en el interior. Si se lleva la Sabiduría de la Enseñanza Espiritual, el Maestro, la renuncia, la Luz, la Espiritualidad, la Fe, la Devoción, entonces en la India aparecerán dulcemente sus “Seres de Luz”, se los verá en sus calles y templos: gente, maestros, Sadhus, Sanyasins y todo lo demás. Si se porta miseria y hambre, negatividad o angustia, eso se hallará en la India. Allí está el origen de toda la espiritualidad que se estudia, se practica y hace evolucionar, matizada por diferentes religiones y grupos espirituales.


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Los hindúes son felices en su mundo, inundado de templos, maestros, gurús, renunciantes y meditadores. Lo que un occidental considera suciedad, atraso, miseria o maldad, a ellos no les afecta; sonríen, llevan por dentro un cielo inundado de Seres Celestiales y Madres Divnas. Esto los embarga y los hace únicos en el mundo.




La India tiene un halo de santidad en todas sus cosas. Cuando se está en India, se siente la bendición de lo divino inundando el cuerpo, el ambiente y la totalidad. Surge, desde el interior, un estado de divinización que penetra suave y dulcemente lo existente. En India todo puede ser santo: hojas, nubes, estanques o montañas; es el país de lo “Santo”. Hasta el calor o el aire en India es venerable, todo huele a Divinidad.


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Esto afirma El Morya acerca de la India: “En la India, donde hemos trabajado durante incontables centurias, si bien los habitantes se agolpan unos con otros en una proximidad desagradable, el aura espiritual natural de la tierra es tal que la evolución del alma avanza mucho más rápidamente que aquí, en Occidente”


Extracto del libro "Sanâtana Dharma" de Rubén Cedeño