INFORMACIÓN EXTERNA

Toda la información que viene desde el exterior, nos llega por medio de vibraciones: las vibraciones del aire hacen llegar el sonido a nuestros oídos; las vibraciones de la luz permiten la vista a nuestros ojos. Ver cosas y criaturas de los mundos astral y mental, podrá ser solamente por medio del impacto de las vibraciones de la materia astral y mental sobre cuerpos capaces respectivamente de responder a ellas, porque el ser humano solamente puede percibir el mundo astral por medio de sus sentidos astrales, y el mental, por conducto de sus sentidos mentales.


En cada uno de esos mundos, como en este, hay tipos de materia más toscos y más finos, y, rudamente hablando, las radiaciones de los tipos más finos son convenientes, mientras que las de los tipos groseros son definitivamente inconvenientes. El ser humano tiene en su cuerpo astral materia de ambas calidades, y, por tanto, es susceptible de responder tanto a las vibraciones elevadas como a las bajas; a su elección queda el prestar atención a unas o a otras. Si de manera resuelta cierra la entrada a las bajas influencias y acepta solamente las elevadas, le serán estas sumamente beneficiosas, aun en los niveles astral y mental. Pero Madame Blavatsky rechaza a todas; ni siquiera las recomienda como ayudas temporales; las cataloga a todas juntas como “energías físicas y mentales, groseras y bajas”, y nos estimula para elevarnos a los planos mucho más altos que estén más allá de las ilusiones de la personalidad. Evidentemente considera que los peligros de un desarrollo psíquico ordinario pesan más que sus ventajas; pero como quiera que en el curso de la evolución del discípulo tiene que venir un cierto grado de desarrollo de esta clase, nos previene de algunos peligros contra los cuales en necesario cuidarse en extremo.



Extraído del Libro: “PLÁTICAS SOBRE EL SENDERO DEL OCULTISMO – VOLUMEN II”, de Annie Besant y Charles Webster Leadbeater. Editores: Rubén Cedeño y Fernando Candiotto.