HÁGASE TU VOLUNTAD Y NO LA MÍA

Después de celebrar la “Última Cena" con sus discípulos, Jesús se fue hasta Getsemaní, al Huerto de los Olivos. El Maestro estaba triste, angustiado, y les dijo a sus discípulos que iba a ser herido y que las ovejas serían dispersadas. Uno tiene que estar dispuesto a dejarse herir en su “yo personal" para después morir místicamente. Si uno no se permite ser herido, que le digan las cosas que tiene que corregir, transmutar y perdonar, no puede resucitar. Jesús decidió ponerse a orar junto a Pedro, Jacobo y Juan el Amado. En el lugar, hay todavía una piedra donde Jesús se tiró desesperadamente en su angustia, una piedra que significa mucho. Él se apartó y dijo: “Padre, todas las cosas son posibles para Ti”. Y viendo todo el dolor que le venía, le pidió a su Padre que le apartara ese cáliz de amargura. Pero era necesario que Jesús pasara por la Pasión, porque si no la hubiera atravesado, no se habría inmortalizado, no habría impactado el surgimiento del Cristianismo, tampoco habría muerto ni resucitado. Entonces, Jesús dijo unas palabras muy importantes: “Padre, hágase tu voluntad y no la mía". Puso en práctica la oración que El mismo enseñó. Se tranquilizó y se entregó a la Voluntad de Dios, que es una de las primeras cualidades de los Siete Aspectos de Dios.

La Última Cena de Luis Tristán

La Voluntad no está manifestada en la Tierra, porque nosotros no nos atrevemos a decir: "Padre, hágase tu Voluntad y no la mía". Lo que queremos es hacer lo que nos da la gana. Jesús se atrevió a deponer su voluntad y que se hiciera la de Dios. Pero no fue malo todo lo que le pasó, porque finalmente resucitó y ascendió; el final fue feliz. Mientras Jesús oraba, los discípulos que tanto lo amaban se quedaron dormidos -tal vez por los efectos del alcohol que habían ingerido durante la cena- y Él les recordó: “Velad y Orad"; que hay que estar despiertos, alertas y orando, para que todo nos salga bien.
Texto extraído del libro "PADRE NUESTRO METAFÍSICO" de Rubén Cedeño publicado por Editorial Señora Porteña
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