FUNDACIÓN DE LA GRAN HERMANDAD BLANCA

Para que aprendiéramos a poner en práctica los Siete Rayos, las Leyes Cósmicas, a despertar a nuestras propias responsabilidades en la creación de un aura de Luz para nuestro planeta –que se nos había olvidado- y para que le fuera posible retornar algún día a Venus, Sanat Kumara fundó la “Gran Hermandad Blanca”, conformada por Seres Ascendidos especializados, cada uno de Ellos, en la expansión de uno de los Siete Rayos, y por medio de su aplicación, en libertar a la Tierra y a sus evoluciones, sirviéndole a Dios por medio de esto.

Las dos primeras corrientes de vida que respondieron a este llamado de Sanat Kumara fueron el Señor Gautama y el Señor Maitreya, que llevaban siglos de asociación y que habían sido entrenados en un globo anterior por el Buddha Dipánkara. Desde este pequeño comienzo, la Hermandad ha progresado en número y poder a través de los siglos. Después que Sanat Kumara llegó, los sacerdotes de la Orden de Zarathustra retornaron a la humanidad el conocimiento del Fuego Sagrado. Reminiscencias Divinas de esto se conservan todavía en Persia.


Shamballa fue destruida tres veces: una vez por los rezagados, y dos veces por los cataclismos que convirtieron el Mar de Gobi en un desierto. Cuando la estructura física de Shamballa fue destruida, una contraparte etérica fue creada encima de ella. Sanat Kumara permaneció en su Retiro Etérico hasta el año 1956, cuando retornó a Venus gracias a las proyecciones de Luz de los Siete Rayos, generadas por los estudiantes de la Luz al poner en práctica los Siete Principios Universales, contactar sus Cristos y la Divina Presencia “Yo Soy” por medio de decretos, canciones, bendiciones y el Santo Aliento.

Extraído del Libro “EL CIELO”, de Rubén Cedeño.