EMERGENCIA CÓSMICA

Panamá, 25-26/09/89


Es muy importante que toda la humanidad se entere de la “Emergencia Cósmica” que sucedió en 1952, ya que la misma marcó un antes y un después para las religiones, la Enseñanza Espiritual y sus Escuelas, definiendo lo que requiere actualmente la humanidad en su evolución espiritual, y modificó la forma de ser religiosos y los sistemas de Enseñanza Espiritual de este momento y del futuro.


HACE MILLONES DE AÑOS


Hace millones de años, cuando la humanidad evolucionaba en un continente llamado Lemuria -que ahora está desaparecido y que se hallaba donde actualmente se encuentra el Océano Pacífico-, se presentó una situación muy grave, parecida a lo que ocurrió en 1952, y por eso hacemos referencia a ella a modo de ilustración.


La Tierra, después de millones de años esforzándose en su evolución, con grandes sacrificios y sufrimientos, estaba a punto de perder sus logros, tenía que ser borrada del esquema total de la evolución cósmica, porque estaba muy mal, llena de odio, destrucción, guerras, mala voluntad, ignorancia, fealdad y mentira; en ciertos aspectos, la realidad era un tanto parecida a la actual, pero también con grandes diferencias.


Las Grandes Inteligencias que velan por la evolución universal hicieron un llamado cósmico para ver quién quería venir a ayudar a la Tierra.


REZAGADOS


Se había llegado a esta situación crítica de que la Tierra fuera destruida, dado que los espíritus de nuestro planeta -quienes eran muy evolucionados- se habían ofrecido a recibir a unos espíritus rezagados que andaban vagando por el cosmos, los cuales eran muy atrasados y a quienes nadie quería. El planeta de los rezagados se había tenido que disolver por el exceso de odio, guerra, maldad, fealdad, ignorancia, mala voluntad y mentira recalcitrante que ya no tenía solución, redención ni transmutación, debido a la posición pasmosamente anquilosada a la que habían llegado. Por eso, al negativismo siempre hay que detenerlo a tiempo, para que no se cristalice y no se vuelva irremisible. La negatividad se detiene y se disuelve negándola, diciendo: “No lo acepto”, “Le quito poder”; y si se conoce la Llama Violeta, envolviéndola en ella para transmutarla: “Yo Soy un Pilar de Llama Violeta Transmutadora, que consume y disuelve todos los errores cometidos por mí y por toda la humanidad”.


Extraído del Libro “EMERGENCIA CÓSMICA”, de Rubén Cedeño. Editorial Señora Porteña.