“EL MAESTRO JESÚS Y LA CRUZ FIJA”

Cuando el Maestro Jesús lo clavaron en la Cruz, le positivaron su vida, clavaron su personalidad para que su Alma o “Cristo Interno”, representado por el centro de la Cruz, se manifestara externamente, para que esa Llama Triple brotara a través de sí como la sangre, que el vehículo de la Presencia “YO SOY” y del “Cristo Interno”. Al ser clavado en la Cruz, la sangre de Jesús brotó de su cuerpo cargada con la Energía Divina del Cristo y la Divina Presencia “Yo Soy”, y penetró en la Tierra; fue como si en cada una de los corazones de la humanidad se depositara una gota de sangre del Maestro Jesús, que es el “Cristo Interno”, ya que la sangre es un vehículo Crístico y Monádico.

Con la Crucifixión del Maestro Jesús, se produjo una transformación a nivel planetario, ya que, después de ello, cada ser humano puede tener acceso a concienciar el Alma como un “Cristo Interno” consciente, parlante, que siente y actúa, gracias a que el Maestro rindió su vida y la dio por cada ser humano. Es como si cada una de las gotas de su sangre estuviera dentro de cada corazón, como un Cristo Activo.

El Calvario simboliza la cabeza del ser humano; al Maestro Jesús lo crucificaron allí, lo que quiere decir “en la mente”, y entonces comenzó a pronunciar las Siete Palabras.



Extraído del Libro “ESOTERISMO DE LA METAFÍSICA”, de Rubén Cedeño.