EL MAESTRO JESÚS Y JUAN EL AMADO

Queridos amigos a quienes conocí y con quienes tuve el privilegio de servir durante el Ministerio de Nuestro Amado Maestro Ascendido Jesús, los amo del modo más positivo, y les sostendré el Concepto Inmaculado, tal como lo hace la Madre María, hasta que manifiesten en este mundo de las apariencias la Perfección de su estado Crístico.


PASIÓN DE JESÚS


¿Piensan ustedes que Yo, que amo tanto a mi Maestro, hubiese podido permanecer de pie junto a la Madre María aquel Viernes Santo en que nuestros antiguos amigos habían huido, y hubiera podido ayudarla a sostener el Concepto Inmaculado de nuestro mutilado y despreciado Maestro, si no hubiese tenido el privilegio ser entrenado por los Esenios y no hubiese recibido asistencia privada desde el Reino Divino?


Jesús se veía hermoso incluso cuando suspendió la respiración después de tres horas en el monte Gólgota, tal como Serapis Bey le había enseñado a hacerlo en Luxor a muy temprana edad, e incluso cuando su costado fue atravesado por la lanza y los clavos perforaron esos pies que Yo asiduamente frotaba, esos pies quemados por las ardientes arenas del desierto durante Su incesante servicio a la vida.


Extraído del Libro “EL AMOR DE JUAN”, de Juan el Amado.

Editores: Rubén Cedeño y Fernando Candiotto.




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