EL ESTUDIANTE Y EL GRUPO

Un Grupo no es creado por algún estudiante que recibió órdenes de su Maestro. El discípulo que inicia un Grupo lo hace por propia voluntad. El estudiante toma sus propias decisiones, entrena a sus colaboradores, anuncia sus propias normas, interpreta la Sabiduría Eterna de acuerdo con la luz que hay en él, y supervisa el entrenamiento dado a los estudiantes.


El estudiante -no el Maestro- es el único responsable del éxito o fracaso del Grupo. Los Maestros no son responsables de los Grupos que boy existen, ni de los que están en proceso de formación. Tampoco establecen normas ni solucionan problemas. Cuanto más avanzado, menos hablará el discípulo de su Maestro, y señalará más eficazmente el camino hacia la Jerarquía. Generalmente, no proyecta iniciar un Grupo Interno; en su mente no se configura una definida y planificada organización; ansía simplemente satisfacer las necesidades que lo circundan.


Poco a poco irá reuniendo a su alrededor a quienes pueden ayudarlo en la enseñanza; según la sabiduría y el discenimiento que demuestre en la elección de sus colaboradores, será eí éxito de su servicio. No asume autoridad alguna sobre el Grupo ni sobre sus colaboradores, excepto la que le otorga su mayor conocimiento, sabiduría y luz. Esto lo hace un punto inconmovible de poder, contra el cual las interpretaciones insignificantes y los métodos se estrellan y desaparecen. Enseña ciertos principios internos, inalterables, que el grupo aceptará fácilmente y sin controversia, y precisamente esos principios son los que los llevaron a efectuar ese trabajo. Si en sus colaboradores observa signos de desarrollo, los coloca en posiciones de responsabilidad, a medida que se van capacitando. Vive continuamente como aprendiz y condiscípulo, hollando con ellos el Sendero. La tónica del verdadero dirigente del Grupo es humildad, lo que indica visión y sentido de proporción.


Extracto del libro D.K. Máster de Rubén Cedeño