EL ESCORIAL

El Escorial es Templo Ceremonial, Monasterio y Palacio Real de Felipe II. Debido a su alta religiosidad, es austero y severo; de tanta humildad, que su piso es de tierra cocida, las paredes están pintadas con cal y adornadas con figuras de santos. No hay lugar como este; solo los santuarios invisibles donde viven los santos, ángeles y Maestros de Sabiduría. Ningún rey de la época de Felipe II vivió con tanta austeridad como él.
El Escorial es un anclaje, una descarga en el plano físico, del Rayo Violeta para España, el resto de Europa y el mundo. Venir aquí imbuye de tan bendita radiación. La planta de El Escorial tiene forma de parrilla, en conmemoración de san Lorenzo, quien vivió una purificación ígnea al desencarnar en una. Por lo tanto, El Escorial es un gran pebetero del Fuego Sagrado donde arde un “Foco de Luz Violeta”. Todo El Escorial, Felipe II y su corte estaban regidos por el Séptimo Rayo Violeta del Ceremonial, la Misericordia, el Perdón de Dios. Todo El Escorial está lleno de símbolos astrológicos. Felipe II construyó el Monasterio de El Escorial según sus astrólogos, bajo la influencia de Saturno, planeta relacionado con el Fuego Violeta, y mandó a colocar en los pisos, cerca de su habitación, cálculos –en bronce– para medir la influencia de los astros sobre este edificio, algo que aún se puede ver.


El Escorial fue construido por Felipe II para conmemorar su victoria en la batalla de San Quintín, un día 10 de agosto, en 1557, fecha en que se celebra a san Lorenzo, quien desencarnó martirizado en una parrilla. De aquí todo el tema del fuego y El Escorial. “Escorial” significa “lugar donde hay escoria”. La escoria es lo vil, lo que no tiene valor, que sobrenada en el crisol de los hornos donde se funden metales en el fuego. El Fuego es Dios, lo puro, lo absoluto, y la escoria es la personalidad humana. Así que ya se sabe lo que es místicamente el monasterio o palacio de El Escorial; no es precisamente el lugar más loable, porque así es el yo inferior humano.

Texto extraído del libro 'Metafísica de la Misa' de Rubén Cedeño, Ed Señora Porteña