DIOS Y MEDITACIÓN


Lamentablemente, la idea de Dios ha sido negativizada por conceptos, teologías, intereses, religiones, imágenes. La estatua es estatua; la pintura es pintura; el concepto es concepto; y Dios es Dios. ¿Acaso se sabe realmente, por indagación propia, lo que es Dios, no por lo que dicen los libros, o predicadores, estatuas o pinturas, producto de conceptos de artistas, escuelas del pasado, mitos, leyendas o creencias?

Si Dios es realmente un propósito, es necesario descubrirlo por sí mismo, sin conceptos ajenos, sin medida externa, observando en el interior, en el diario vivir, a ver qué se descubre de Dios en los pensamientos, las emociones, la interrelación y la totalidad de la vida.

A Dios lo han convertido en un concepto, creado de acuerdo con cada religión. Habría que descubrir qué tiene que ver eso con lo que verdaderamente llaman "Dios". Si se busca saber de Dios, se podrá investigar si tiene algo que ver con el darse cuenta, comprender y concienciar lo que es la vida.

Los conceptos, programaciones, las drogas, el alcohol, el cigarrillo hacen perder la conciencia de "estar", de "ser". Pero al estar libre de tóxicos, puede haber un darse cuenta de cómo se aviva la conciencia, y percibir la grandiosidad de un atardecer, pero no porque alguien lo dice, sino por cuenta propia, sin ser sugestionado por nadie.

Cuando la mente ha cesado, se encuentra totalmente en calma, en completo silencio, es posible descubrir "Aquello", lo realmente Eterno.

Extracto del libro "Meditación, Iluminación y Nirvana" de Rubén Cedeño.