DEVOCIÓN Y MÍSTICA

Cuando cunde el temor a perder algo, la soledad, la invasión, el abandono o la inseguridad, la mística y la devoción cumplen una función, aunque en el fondo sean una forma de encubrir el temor. Cuando la mística y la devoción están dirigidas hacia el interior de la persona, como la confianza en sí mismo, la seguridad en los propios valores, sin connotar egocentrismo, constituyen una forma de tener confianza en la propia capacidad, sin acudir a muletillas psicológicas externas. La devoción y la mística a esa Fuerza originaria de la Vida que está dentro de cada ser y que bien es llamada “Poder Espiritual”, son una forma psicológicamente sana de tener seguridad en uno mismo.

Extraído del Libro “PSICOLOGÍA DE LOS SIETE RAYOS”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.


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