BENDICIÓN MUNDIAL

Los facilitadores espirituales deben ser una bendición para todos el que los vea, contacte y piense en ellos. Cada vez que sus estudiantes estén pasando por una apariencia de problema, una situación a la que no le encuentre salida, algo que no comprendan, y le soliciten una bendición, él puede decir, en silencio o en voz alta: “BENDIGO EL BIEN EN ESTA SITUACIÓN, LO DECLARO Y LO QUIERO VER”. Se verá como la situación cambia, se transforma. Y si esto no sucede de inmediato, hay que tener fe y esperar con expectativa gozosa; en el momento menos esperado, Dios sorprenderá favorablemente.


Cuando el “facilitador espiritual” esté preparando la actividad, seleccionando los libros para la venta, buscando las Llaves Tonales, acomodando las sillas, barriendo, limpiando o reparando algo, puede bendecir el bien de lo que está haciendo, y así le irradiará felicidad, entusiasmo y buenos deseos a todo el que esté realizando algo parecido a lo que él hace y al que contacte todo lo que ha bendecido. Eso se devolverá, de modo que la tarea le resultará más simpática, agradable y maravillosa. También se puede bendecir la asistencia de los estudiantes de las actividades.


Cuando los libros llegan de las imprentas, van al correo, a las ventas en los grupos, el “facilitador espiritual” los debe energizar con una bendición, para que cada uno de los libros salga al mundo portando una bendición. Una organización metafísica estadounidense hace esto a diario, y, por eso, se ha expandido en el mundo entero.


Hay bendiciones tan poderosas que son capaces de producir la creación de uno o millares de Brillantes Ángeles.


Extraído del Libro “FACILITADOR ESPIRITUAL”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.