AMADO MAESTRO SERAPIS BEY

El Amado Serapis, que no había ascendió, pidió permiso a la Ley Cósmica para reencarnar muchas veces en Egipto con el propósito de servir a esta Llama de la Ascensión, y junto con sus seguidores, construyó un Glorioso Templo alrededor de dicha Llama. Pasaron los siglos, Egipto entró en una “edad oscura” y el Templo de la Hermandad Blanca fue ocultado en cámaras subterráneas en las que se realizan los rituales sagrados. Actualmente solo queda un edificio, el cual es la entrada al Templo de la Ascensión y a la presencia de su poderoso Jerarca, Serapis Bey.



Las pocas corrientes de vida no ascendidas que son invitadas a Luxor, son examinadas en cuanto a su motivo, y se les da la oportunidad de aprovecharse de los ejercicios, las disciplinas y la instrucción de la Hermandad del Templo de la Ascensión, a fin de elevar la actividad vibratoria de sus cuatro vehículos inferiores y conscientemente ascender a la Perfección de su propia Presencia “YO SOY” individualizada, Perfección que una vez conocieron y experimentaron. Sorprendería a muchos ver a los elementales utilizando esa corriente de energía ascendente para auto-liberarse de la atmósfera discordante de la Tierra.


Después del establecimiento de una parte de la Llama de la Ascensión en Luxor, cada uno de nosotros puede venir a Egipto, en los alrededores de Karnak y Luxor, para servir de nuevo a la Llama. En la medida en que la luz de la Época Atlante se fue apagando, antes de los días de Moisés, la Jerarquía escribió las disciplinas para el principiante, a fin de preservarlas a través de estos días oscuros, y posteriormente fueron absorbidas por la Ley Hebrea.


La mayoría de los primeros israelitas fueron huéspedes de este templo: José, quien a través del faraón, habría de elevarse al trono de Egipto; Moisés; Aarón; Miriam y todos aquellos del Éxodo; Jesús; María; y Saint Germain también. Es de esta manera que la Verdad se transmite de corazón a corazón, y luego es llevada por los pies de los hombres a lugares muy lejanos.


Esta Llama de la Ascensión es la que nos lleva por el CAMINO DE REGRESO A CASA a los que decidamos hacer las cosas bien –de acuerdo a Ley Cósmica- y completar la parte del “Plan Divino de Perfección” para la que hemos encarnado.


Extraído del Libro “EL CIELO”, de Rubén Cedeño.