ACTIVIDAD METAFÍSICA

La Actividad de la Enseñanza Espiritual Metafísica es la interacción de cinco elementos esenciales e indispensables, que son: 1° EL ESTUDIANTE. 2° EL FACILITADOR. 3° EL GRUPO. 4° LA ENSEÑANZA ESPIRITUAL. 5° LAS FORMAS DE HACER VIVENCIAR LA ENSEÑANZA. Estos cinco elementos interaccionan, procurando transmutar -en cada persona, condición y cosa- todo el sufrimiento, lo negativo y destructivo, en positivo, constructivo y felicidad, tratando de elevar cada condición, haciendo que se supere cada vez más hasta conseguir la Ascensión.


En toda Actividad Metafísica se debe perseguir la implementación de los siguientes elementos, contenidos dentro de los Siete Rayos.


Rayo Azul: Conducirse en la Vivencia Espiritual y en los Grupos con Orden Divino y Buena Voluntad, recalcando e interiorizando el disolver lo negativo y lo destructivo, ya que la Voluntad de Dios siempre es el Bien.


Rayo Dorado: Actuar para uno mismo y dentro del Grupo de forma inteligente, con consciencia, mente clara, conocimiento de sí mismo, análisis y consideración, sin ortodoxia, fanatismo ni supersticiones.


Rayo Rosa: Proceder para beneficio personal y del Grupo, con afecto, respeto y de forma incluyente, teniendo presente que Dios es amor, sus Santos y Maestros también, y Ellos no castigan ni condenan a nadie.


Rayo Blanco: Que todas las actividades estén impregnadas de Belleza y Pureza de intenciones, buscando siempre la elevación, la superación y el progreso.


Rayo Verde: Conseguir la Consagración a la vida espiritual, además de actuar con Veracidad y ciencia en las exposiciones, procurando la salud de los enfermos, porque Dios es Salud.


Rayo Oro-Rubí: Producir mística y devoción a Dios, que todos actúen de forma pacífica y manejen los asuntos con prosperidad, ya que “la Provisión de Dios es infinita”.


Rayo Violeta: Que haya Libertad de acción, y no se le obligue nada a nadie, que el perdón de las fallas y errores, tanto propios como de los demás, sea la premisa más importante y se practique de forma ineludible; llevarlo todo dentro de una elegancia, orden, ceremonial y protocolo propios de la más exigente excelencia.


Extraído del Libro “CONSIDERACIONES METAFÍSICAS”, de Rubén Cedeño.