ACTITUD DEL ESTUDIANTE CON EL DOCENTE INTERNO

Quien facilita la “Enseñanza Interna" es una fuente de saber que conduce a descubrir la sabiduría con la que se sostiene la evolución del género humano, por lo tanto, merece respeto, consideración, ética, agradecimiento y buena comunicación.
Al docente de la “Enseñanza Intema" que da el todo por el todo jamás se le debe reclamar nada de mala manera. En todo caso, si se quiere algo de él, se le deberá solicitar con sumo respeto y delicadeza.
Se cumple con todas las sugerencias que el docente de la “Enseñanza Interna” da relacionadas con el aprendizaje, como asumir alguna conducta o realizar determinado trabajo, porque no las solicita para su propio beneficio, sino en favor de quien está educando; por eso merece comprensión, tolerancia y aceptación.
Cuando el docente de la “Enseñanza Interna" habla o escribe para dar alguna instrucción, merece silencio y no ser interrumpido por nimiedades.

Si el docente de la “Enseñanza Interna" antepone el instruir a todas sus necesidades personales, y por esto está dispuesto a sacrificar distancias, horario, maltratos, ignorancias y humillaciones, igualmente lo ha de estar quien estudia. Todo sea en aras del saber.
Quien estudia la "Enseñanza Interna” siempre demandará las instrucciones, explicaciones o aclaraciones de quien facilita con respeto, educación y delicadeza, jamás en actitud de reclamo, desafío, orgullosa o altaneramente.
Texto extraído del libro "Aprendizaje Interno Inclusivo" de Rubén Cedeño publicado por Editorial Señora Porteña


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