AÑO 1952 - UN RELÁMPAGO EN UN CIELO DESPEJADO

Un evento inesperado sucedió en el año 1952. De repente y sin aviso previo, como un relámpago en un cielo despejado, de forma tal que hasta la Jerarquía Espiritual del Planeta fue tomada desprevenida para hacerle frente, llegó un «Edicto de la Ley Cósmica», anunciándole a la elite de la Jerarquía Espiritual que había llegado la hora de que nuestro Universo, junto con el resto del Sistema Solar de nuestra Galaxia, avanzara a una esfera superior de Evolución Cósmica, llevando consigo todas las Cadenas Planetarias que calificaran para este avance, y dejando atrás a cualquiera de los planetas que, en la calificación final, fueran encontrados deficientes.


PLAZO PARA LA TIERRA


De los cuarenta y nueve planetas involucrados, la Tierra fue el único encontrado deficiente e incapaz de tomar ventaja de esta oportunidad que ocurre una vez en varios millones de años. Por este motivo, se dio un plazo de veinte años, no solo para que el hombre se mejorara a sí mismo sino también para permitirle a Sanat Kumara que regresara a su propio planeta, Venus, de donde había llegado 4.500.000 años atrás a fin de salvar a la Tierra de su inminente disolución. De encontrarse que en la crisis actual, la Tierra no estuviera a tono con el Edicto Cósmico, otra «eminente disolución» estaría muy cerca.

Si en los últimos millones de años los esfuerzos de la Jerarquía Espiritual por mejorar a la humanidad recalcitrante habían resultado un fracaso, estos veinte años eran solo una gota en el océano. Temiendo un desenlace infortunado y cayendo en cuenta de que muy poca ayuda, si acaso alguna, emanaría del mundo de los hombres, Ellos orientaron sus pensamientos hacia arriba y, en una ferviente apelación, pidieron ayuda al Cosmos.

Extraído del Libro “LIBRO DE LA VIDA”, de los Maestros Ascendidos.

Editores: Rubén Cedeño y Fernando Candiotto.