AMOR

Afirma el Maestro Koot Hoomi: “De todas las cualidades requeridas, la más importante es el AMOR, porque si el amor está suficientemente desarrollado en un ser, lo obliga a adquirir todas demás; y todas ellas, sin amor, jamás serían suficientes”.


El Amor siempre es el primer requisito de la Primera Iniciación: Amor al Facilitador o Maestro, a las Enseñanzas, al Grupo, a la familia, al prójimo y a cualquier rechazado. Si le falta Amor a uno de estos elementos, el estudiante se queda estancado, esté donde esté.


Pueden dividirse, poner de lado al facilitador, abandonar al grupo espiritual, a los hijos, a la familia, y seguir diciéndose espirituales, pero hay un punto al cual nunca pasarán, donde no podrán engañar, que es la Primera Iniciación, cuando se comienza a ser miembro activo de la Jerarquía Espiritual.


Está tan trillada y prostituida la palabra “amor” que, cuando se lee o escucha, no se advierte todo su contenido e implicaciones. Es hacer las cosas con cariño, ser afectivo con todos; implica orden, seriedad, responsabilidad, no hacer daño, beneficiar y tantísimas cosas mías, imposibles de enumerar.


Afirma el Maestro Koot Hoomi: “En primer lugar: No dañar en modo alguno. Tres son los pecados que en el mundo producen más daño que todos los demás: la maledicencia, la crueldad y la superstición, porque son pecados contra el Amor. El hombre que deseare llenar su corazón con el amor de Dios, deberá estar continuamente en guardia contra estos tres puntos”.


Extraído del Libro “PRIMERA INICIACIÓN”, de Rubén Cedeño.