DAR

La clave para vivir próspero es dar, dar y siempre dar. Pero aquello que demos, debemos bendecirlo para que se nos devuelva millonificado. Si damos un euro, o un dólar, digamos: “DIOS BENDICE Y MULTIPLICA TU PROVISIÓN DIVINA, Y ME LO DEVUELVE MILLONIFICADO”. Esta aplicación también debemos hacerla cuando paguemos una cuenta, firmemos un cheque o depositemos dinero en el banco. Lo que se bendice, se multiplica. Bendigamos siempre todo el dinero que caiga en nuestras manos.


Por nada del mundo nos sumemos a esas conversaciones en que se estén afirmando cosas como: “Los bancos están quebrados”, “la devaluación nos está matando”, “qué país tan pobre”. Ya sabemos la verdad de que la única pobreza está en la mente, y que no participar de estas conversaciones nos protege contra toda miseria.


Para que nunca nos falte la comida, cada vez que nos sentemos a comer, démosle gracias a Dios por los alimentos recibidos; extendamos las palmas de las manos sobre la comida y digamos: “Amada Presencia de Dios, bendice estos alimentos y las manos que los prepararon. Gracias Padre”.


Aplicando todo esto, va a cambiar nuestra fortuna favorablemente; y si ya somos opulentos, esto nos mantendrá, por siempre, afortunados.

Extraído del Libro “RAYO ORO-RUBÍ”, de Rubén Cedeño.

Editorial Señora Porteña.